LA PUERTA SANTA

El símbolo de la Puerta Santa expresa el concepto que, durante el tiempo jubilar, se ofrece a los fieles una “vía extraordinaria” hacia la salvación. Leer más…

JUBILEO VIRTUAL 2016

Editorial

Certificado de Participación

En ocasión del Año Santo 2016, el sitio web The-Jubilee2016.com ha pensado de brindar a sus usuarios un espacio virtual para reunir a todas las personas que comparten el espiritu del Jubileo. Comprendiendo que muchos peregrinos no podrán viajar a Roma para participar al Jubileo, The-Jubilee2016.com ha instituido un Certificado de Afiliación para todos quienes quieran unirse a la Comunidad Virtual de "Espana.The-Jubilee2016.com", permitiendo así que las personas de todo el mundo tengan las mismas oportunidades de los otros peregrinos. Leer más…

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TERTIO MILLENNIO ADVENIENTE

PAPA JUAN PABLO II

La preparación del Jubileo del Año 2000

 

El 10 de noviembre de 1994 el Papa Juan Pablo II promulgó la Carta Apostólica Tertio Millennio Adveniente dirigida "a los Obispos, al Clero y a los fieles laicos en preparación para el Jubileo del Año 2000". El documento consta de una breve introducción y cinco capítulos. La introducción presenta el argumento principal de la Carta: el Jubileo es una celebración de la Encarnación redentora del Hijo de Dios, Jesucristo.


CAPÍTULO I, JESUCRISTO ES EL MISMO AYER, HOY Y SIEMPRE, destaca el significado y la importancia del nacimiento de Jesucristo. Él, el Hijo de Dios, se hizo uno de nosotros para revelarnos el plan de Dios con respecto a toda la creación y, más específicamente, a la humanidad. Este es el punto esencial que diferencia al Cristianismo de todas las otras religiones: es Dios mismo que viene en persona a hablar con el hombre de sí mismo y a mostrarle el camino per el cual se puede llegar a Él. La Encarnación de Jesucristo da testimonio de que Dios busca al hombre para inducirlo a abandonar los caminos equivocados.


CAPÍTULO II, EL JUBILEO DEL AÑO 2000, explica los orígenes de la tradición del Año Santo y el significado profundo del Jubileo del Año 2000, que marca el final de un milenio y el cominzo de uno nuevo. Con su Encarnación, Dios entró en la historia humana y la eternidad en el tiempo: Cristo es el Señor del tiempo. Es por eso que en el Cristianismo el tiempo tiene una fundamental importancia. Desde que Dios entró en el tiempo nació el deber de santificarlo. Así podemos entender la costumbre de los Jubileos, que comenzó en el Antiguo Testamento y encontró su continuación en la historia de la Iglesia. Jesús mismo proclamó el Año de Gracia del Señor. Para la Iglesia el Jubileo es un año especial de Gracia, un año de la remisión de los pecados y de los castigos, un año de reconciliación.


CAPÍTULO III, PREPARACIÓN DEL GRAN JUBILEO, se dedica a la preparación inmediata del Gran Jubileo del segundo milenio cristiano. El Jubileo del Año 2000 viene preparándose ya desde el Concilio Vaticano II, centrado en el misterio de Cristo y en la Iglesia y, al mismo tiempo, abierto al mundo. Una apertura que ha sido la respuesta evangélica a los cambios mundiales y sobretodo a los acontecimientos dramáticos del siglo XX, que han demostrado como el mundo tenía necesidad de purificación. "La mejor preparación para el nuevo milenio será un renovado compromiso para poner en práctica las enseñanzas del Concilio Vaticano II en el respeto de la dignidad de cada persona y de la Iglesia en su conjunto" dijo el Papa Juan Pablo II. Otros eventos de preparación para el Jubileo han sido los Sínodos generales, regionales, nacionales y diocesanos; los documentos papales, sobre todo los que exponen la doctrina social; y las peregrinaciones del Santo Padre. El Papa también hizo hincapié en la importancia de los Jubileos de las Iglesias Particulares en los cinco continentes en la preparación para el Gran Jubileo, que recoge los frutos del Año Santo Extraordinario de la Redención de 1983 y del Año Mariano 1986-1987.


CAPÍTULO IV, PREPARACIÓN INMEDIATA, presenta un programa específico de iniciativas en preparación para el Gran Jubileo dividido en dos fases: la primera, de carácter antepreparatorio, abarca los años 1994-1996, cuyo objetivo es reavivar en los cristianos la conciencia sobre el valor y el significado del Jubileo del Año 2000 en la historia humana, y la segunda, de preparación inmediata, comprende los años 1997-1999, centrada en la celebración del misterio de Cristo Hijo de Dios hecho hombre y por lo tanto Trinitario. Por eso la reflexión se habría centrado en el año 1997 en Cristo; en el año 1998 en el Espíritu Santo; y en el año 1999 en Dios Padre, por quien el Hijo fue enviado y a quien retornarà.